NUESTRA ERMITA DE SALAS Y DE LA HUERTA
Recordando una preciosa copla, de mi querido amigo Gofi :
Camino viejo de Salas Cuantas veces te he rondado En busca de aquella ermita Que siempre fue de mi barrio
Pensé que la colaboración de este año estaría dedicada a nuestra querida Ermita de Ntra. Sra. De Salas y de la Huerta, muy queridas en nuestro barrio.
Paseando por el viejo camino de Salas, una preciosa tarde otoñal, ojeaba a ambos lados las fértiles huertas de antaño, ahora, casi yermas y olvidadas; recordaba con nostalgia a los viejos hortelanos que cuántas veces recurrían a Ti, Ntra. Sra. de Salas y de la Huerta, buscando cobijo y amparo cuantas veces te necesitaran; bien en rogativas pidiendo la lluvia, bien para exterminar las plagas que invadían y mataban los cultivos, bien buscando consuelo en momentos difíciles o agradeciendo el fruto de su trabajo, que hortelanos y hortelanas del Almériz, trabajadores sin igual, sembraban y recolectaban de sol a sol para ofrecer lo mejor de su huerta a buena parte de los oscenses. Seguro que envueltos en sudor, polvo y lágrimas, levantaban sus ojos hacia Ti, Virgen de Salas, y rezaban a su manera, rezaban y daban gracias porque su trabajo había dado sus mejores frutos.
Cuántas eras de albahaca protegerías, Virgen de la Huerta, evitando que esas tormentas de piedra y granizo que amenazaban calurosas tardes de julio y agosto, pasaran de largo para que a nuestro patrón San Lorenzo no le faltara nunca, el aroma de su tierra.
Todos los vecinos de este barrio nos hemos sentido orgullosos de ser y de tenerte entre nosotros. Desde que comienza el viejo camino de Salas se divisa ya tu silueta majestuosa, y en voz baja rezamos, estoy segura, como tantas y tantas personas que hoy pasean hacia tu ermita lo hacen también en silencio, a la puerta de tu santuario. ...
Eres el orgullo de nuestro barrio, tan cerca y hoy tan lejos. Como brilla tu altar, como brillan las imágenes que parecen sonreír cuando nos arrodillamos ante ellas, en los días de su fiesta; con qué fuerza los priores, que han pasado por la cofradía, han luchado para que hoy seas la ermita mejor conservada de nuestra ciudad.
Yo, aunque ahora no pertenezcas a este querido barrio de Santo Domingo y San Martín, seguiré mirando cada mañana hacia tu ermita, y suavemente entonaré una salve y diré: Gracias Virgen de Salas y de la Huerta, gracias por protegernos cada día, gracias por los frutos de estas huertas del Almériz, que todavía hoy siguen produciendo.
Seguro que estaréis rodeadas en el cielo de tantos hortelanos y hortelanas que trabajaron sin descanso las huertas que rodean vuestra ermita. Os quisieron y os adoraron y algunas de sus hijas llevan con orgullo el nombre de vuestro santuario: SALAS.
ANA
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