PAGONT
SAN MARTÍN Y SUS IGLESIAS

San Martín parte su capa para el mendigo. (Dibujo archivo Pedro Agón)
Esta vez nuestro personaje es el mismo patrono del barrio en el que vivimos. San Martín domina toda la historia de Francia por encima de los príncipes que, delante de él, han inclinado sus cetros, por encima de las revoluciones, que no han podido borrar de la tierra su memoria bendita. No se nos hable de la obra de los fundadores de imperios, ante la obra de este conquistador de almas, de este fundador de la Francia católica. He aquí a un hombre que, llevado por los acontecimientos, se lanza a subyugar una inmensa región sin más armas que su palabra. Nada teme, y nada le resiste. Predica una religión sobrenatural, y se le da fe. Manda a los enfermos que sanen, y sanan, manda vivir a los muertos, y resucitan.
El entusiasmo popular lo coloca al frente de una diócesis formada por escaso número de fieles, y la deja poblada de iglesias. Aún es pequeño su campo de acción. Recorre de parte a parte las Galias, y al infl ujo de su voz, un pueblo cristiano parece surgir de la tierra. Se presenta en la Corte, para defender a los humildes. Muere, y, más amado y temido que nunca, desde el fondo de su tumba rechaza a los bárbaros, castiga al perjuro, derrama una lluvia de benefi cios sobre los pobres y los débiles. Es el hombre genial destinado a nuestro país por el Dios que ama a los francos y los guía por el camino que conduce a la gloria.
El Apóstol de las Galias nace en Sabaria de Panonia -hoy Steinamanger de Alemania, o Szombathely de Hungría- el año 316, siendo su padre tribuno militar. Se educa en Pavía, donde conoce el Cristianismo. A los diez años se hace catecúmeno contra la voluntad familiar. Su padre, pagano, para sustraerle a las infl uencias cristianas
le obliga a ingresar en el ejército. Bajo la férrea coraza sigue latiendo fuertemente su corazón dulce y misericordioso. No siente la vocación de las armas. Su vida es santa; su caridad inmensa. Pero es vizarro y valeroso, sabe conciliar admirablemente sus nuevos deberes con las aspiraciones de su alma, practicando una vida ejemplar de monje y de soldado.
Siendo militar, tiene lugar aquel hecho tan celebrado por la iconografía. Una mañana invernal, al entrar en Amiéns, se topa con un mendigo medio desnudo y medio helado. Martín no duda en dividir su clámide en dos partes, para dar una de ellas al pobre. A la noche siguiente, se le aparece Cristo cubierto de aquel fragmento de su capa, y le dice: “Martín, todavía catecúmeno, me ha dado este vestido”.
Era recompensa, y una llamada. Pocos días después, a la edad de dieciocho años, recibe el bautismo; no tardando en dejar la milicia terrena para seguir a Cristo. San Hilario, obispo de Poitiers, quiere ordenarle de diácono; más el humilde joven sólo acepta el rango exorcista. Hacia el 355, Martín realiza un viaje a su patria, durante el cual convierte a su madre y es cruelmente perseguido y azotado por los arrianos, “sin temblar ante la espada de los perseguidores, ni rehuir la palma del martirio”.
Tras un breve retiro en la isla Gallinaria -hoy Albenga-, regresa al lado de San Hilario el año 360, y funda cerca de Poitiers el famoso monasterio de Ligugé, en el que pertenece once años “con los ojos y las manos elevados al cielo, y el espiritu indeclinable”. Este cenobio es un auténtico seminario misional. El poder milagroso de Martín, demostrado con la resurreción de varios muertos, pone en evidencia su extraordinaria santidad. El 4 de julio de 371, los cristianos de Tours se apoderan de él y le imponen el episcopado por la violencia. El Santo establece cerca de la ciudad el monasterio de Marmoutiers -Magnum Monasterium-, en donde fi ja su palacio episcopal: una celda de madera para descanso de sus excursiones apostólicas.
De este centro de evangelización y progreso saldrán hombres de la talla de San Patricio y San Paulino de Nola. Y de aquí parten también las milagrosas misiones de Martín a tráves de toda la Galia por espacio de treinta y cinco años. Ningún poder de este mundo es cápaz de detenerle. Reconviene con valentía a los emperadores. Se opone a Itacio, que pretende la pena de muerte para los priscilianistas. Desafía la furia de los idólatras derribando furioso el árbol de sagrado de Odín con la señal que recuerda el árbol del Calvario. El emperador Máximo lo recibe en Tréveris, y queda asombrado de su grandeza de alma.
Este varón inefable, ni vencido por los trabajos, ni por la muerte: que no temió morir, ni rehusó vivir -como canta la liturgia-, se extingue en el año 397, sobre un lecho de ceniza. Su muerte es tan admirable como su vida. Al demonio que le ronda, le dice; “¿Qué haces ahí, bestia mala?, nada tuyo hallarás en mi”. Como yace de espaldas sus discípulos quieren ponerle cómodo. “Dejadme, hijos, mirar al cielo, para que los ojos vean el camino por donde el alma se va a dirigir hacia su Dios. Y diciendo esto, “Martín, pobre y mendigo, entró rico en el cielo”. San Gregorio de Tours lo llamará “Patrono especial del mundo entero”. ...
PRIMERA IGLESIA
En el año 1250, Garcia Pérez, Prepositó de la Iglesia de Huesca, con voluntad y consentimiento del obispo Don Vital, Prior y Canónigo dio a Domingo de Almonien, Presbítero de la ciudad de Huesca, una Mezquita vieja y un huerto contiguo, con el cargo de repartirla para dedicarla en Iglesia de San Martín, y de residir personalmente y celebrar los distintos Ofi cios en ella durante su vida; para lo cual se le señalaron distintas rentas. Añade el instrumento que un ciudadano de la capital llamado Juan, había dado a la Iglesia Catedral dicha mezquita con otros bienes y posesiones con la obligación de instituir en ella un capellán perpetuo siempre que la Mezquita se hiciese Iglesia; su data en los Idus de Julio de la Era MCCLXXXVIII, que es el año de Cristo.
Posteriormente se instituyeron en dicha Iglesia tres Benefi cios, tres Capellanias, y algunas Cofradías. Don Antonio Sánchez Sardinero en la nueva planta de la Iglesia de San Martín que ordenó en el año 1774 con arreglo a la Cédula Real sobre extinción, supresión y unión de Benefi cios, los suprimió todos en razón de tales, por la tenuidad de sus rentas, dejándolos en meros servicios de Misas. Con esta calidad seis Benefi cios, que con el vicario desempeñan las fundaciones y obligaciones de dicha Iglesia. En el día de San Martín bajan procesionalmente a su Iglesia el Cabildo y la Ciudad, y asisten a la Misa y Sermón. En toda la Diócesis se reza del Santo con tiro de segunda clase; y en lo antiguo era fiesta colenda como se ve en las Constituciones Sinodales de Don Diego de Monreal y Don Esteban Esmir, obispos de Huesca, impresas en los años 1595 y 1641.
La calle de San Martín se llamaba de los Moros, como también el portal y fuente que hay al cabo de ella, por vivir allí los moriscos. Don Diego Monreal obispo de Huesca en la visita de dicha Iglesia del año 1596, concedió cuarenta días de Indulgencia a todos los que la llamasen calle de San Martín, y surtió tan buen efecto, que desde entonces se le da este nombre. Las mismas Indulgencias concedió este prelado con igual suceso a los que llamasen plaza de San Lorenzo a la que llamaban

Desde la antiuga calle Perena, la iglesia de Santo Domingo y San Martín. (Dibujo Pedro Agón) ...
desde el tiempo de los arabes, plaza de la Alquibia. También se extinguió, no sabemos si por este medio, el nombre de Judería que se daba al barrio que habitaron los Judíos hasta su expulsión, subsistiendo el de Barrio Nuevo, que tiene ahora.
Los Capítulos Eclesiásticos de las Parroquías de San Pedro, San Lorenzo y San Martín están unidos con el vínculo de la más estrecha hermandad en virtud de una Cofradía que se instituyó con este objeto a II de abril de años 1550, bajo la advocación de la Santísima Trinidad, y de San Pedro, San Lorenzo y San Martín, de que son Cofrades los Clérigos de las tres Iglesias. El Prior se elige un año de cada una alternativamente, y la fiestas de la Santísima Trinidad sigue la misma alternativa celebrándose en la Iglesia en que reside el Prior. Los Pontífi ces San Pio V y Clemente VIII, han encendido varias indulgencias a dicha Cofradía, especialmente para los días de sus Patronos.
IGLESIA ACTUAL
La actual Iglesia de Santo Domingo y San Martín de fachada exterior barroca de ladrillo, de fi nales del siglo XVII, la que hace años se restauró dejando las cinco hornacinas vacias y que por cierto siguen sin poner las imagenes correspondientes. ¿Cuándo las veremos ocupadas?... Se dijo que de ello se encargaría una entidad ofi cial. De lo mejor de la Iglesia es el retablo mayor (churrigueresco con gran lujo de ornamentación de bustos y de imagenes de santo dominicos) obra de Pedro Nolivos, hermano lego de la casa y al parecer buen artista de talla, y autor de los dos retablos cercanos en los angulos del crucero, de fecha 1760 y dorados en 1780, sin duda costeados por el obispo de Albarracín D. Lorenzo Ley y Anzano, ya que lleva su nombre y escudos y fue hijo ilustre de Huesca, dominico de este convento, catedrático de la Universidad Sertoriana y que murió Obispo de Segorbe.
El lienzo del altar mayor, es obra importante del arte aragonés, del gran artista Vicente Berdusán. Es un hermoso conjunto de suaves tonalidades de la Asunción de Maria; Jesús en lo alto abre los brazos para recibir a su Madre que sube entre Ángeles; abajo los apostoles lo contemplan levantando las manos admirados. Es obra anterior a la actual Iglesia y acoplada al retablo, realizado un siglo después de la obra pictórica. Son dignas de notarse las pinturas de la cúpula y de las paredes del prebisterio con grupos de Ángeles y Santos de la Orden Dominica (representados de izquierda a derecha; San Luis Beltran, San Vicente Ferrer, Santo Tomás de Aquino, estigmatizado, San Pedro de Verona y Santo Domingo de Guzmán y Santa Catalina de Sena). El autor desconocido es de fuerte mano artística, pareciendo coetáneo del retablo mayor y presentando un problema de difícil solución, Escuela de Berdusán trasladado al actual templo. Los escudos son de castillos y leones y otros al centro, indescifrables.
En el lado del Evangelio destaca el retablo de principios del siglo XVIII con gran lienzo de Cristo muerto, Virgen Evangelista y José de Arimatea, con ángeles en lo alto. Sobre sale también el altar de San Martín (procedente del altar mayor de la parroquía desaparecida) gran lienzo del Santo a caballo y escenas (Santo Domingo, San José, Anunciación, Visitación, Santo Dominico y Santa Teresa; el lienzo está ...
fi rmado por Basilio Cogier. (Rincón del crucero) Gran retablo con imagen de Santo Domingo dominando con su ciencia al demonio. Obra de concepción y aparatosa del lego del convento Pedro Nolivos. Al otro lado sobresale la Gran Capilla del Rosario y de la Comunion. Conjunto acabado arquitectónicamente adosada al templo, con cúpula y lujo de ornamentación en relieves de santo dominicos y escenas decorativas, cúpula decorada y azulejería, muy vistosa del XVIII. A la entrada, las grandes fi guras de San Jorge, Santiago, San Lorenzo y San Vicente, en las pechinas de la boveda, medallones y relieves con escenas del Abrazo en la Puerta Dorada, Resurrección, Asunción y Pentecostés. Todo, obra de 1744 al estilo de Urliens, tan generalizado su arte en la ciudad.
También destacó hasta la mitad del pasado siglo adosado a la pared -lado de la Epistola- el Gran Crucifi jo del lego Nolivos, que aquí se nos muestra digno de los mejores tallistas de la imaginaria española, es talla de expresión y de belleza singular. Es sin duda una de las pocas imagenes de Cristo Crucifi cado que todavía tiene vida. Con esta obra, Pedro Nolivos se coloca en la ilustre galería de los grandes escultores imagineros de España. Anteriormente, esta imagen se llamó Santo Cristo Del Coro de Santo Domingo, al estar situado en este lugar. Pero sería el año 1948 cuando esta venerada imagen pasa a ocupar altar propio situado frente a la del Rosario, colocada sobre la misma y artística peana que se lleva en las procesiones de la Semana Santa y realizada por el recordado tallista oscense, Vicente Vallés Valle. El Ayuntamiento de Huesca aportó 15.000 pesetas a la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz y a la Cofradía del Santo Cristo Del Perdón con destino a la construcción de la bellísima peana barroca. Vallés, hizo amistad con el destacado imaginero malagueño, Francisco Palma autor de varios tronos de gran prestigio en Andalucía.
La espléndida peana o trono ofrece varias tallas, completamente caladas que desde el interior del paso los porteadores están bien ventilados y vigilan el exterior para orientarse. Las fi guras decorativas de la Virgen, San Juan y emblemas de frentes y costados, embellecen el conjunto, además de los ángulos salomónicos, toda ella está realizada con madera del Pirineo de la mejor calidad. Y fi nalmente como curiosidad decir que el nombre de este precioso Santo Cristo Del Perdón del siglo XVII, se debe al entusiasta oscense, José María Lacasa quien además fue cofundador y primer prior de la Cofradía en 1929, año en que se fundó.

PEDRO AGÓN TORNIL
Los “Cecilios” ofreciendo sus mejores cantos y bailes al patrono San Martín. (Dibujo Pedro Agón)
Contenido recuperado de los programas originales. ¿Ves un nombre o un texto que debamos revisar? Comunicar una corrección.





